GAS o G.A.S. (Gear Acquisition Syndrome)

  1. By: elpetradeglew

    GAS o G.A.S (Gear Acquisition Syndrome)

    La traducción sería Síndrome de adquisición de equipamiento. Afecta a músicos, pero también a fotógrafos, golfistas, astrónomos aficionados, etc. En el ámbito de la música, es también conocido como Síndrome de Adquisición de Guitarras. El término apareció por primera vez en 1996 en un artículo que publica Walter Becker en la revista Guitar Player. Bajo este título bastante descriptivo, se encuentran catalogados un gran número de músicos, y en nuestro caso en particular, un gran número de bajistas que sufren (o sufrimos) en mayor o menor medida las consecuencias de dicho trastorno. Todos alguna vez oímos o leímos por ahí que fulano se GASea todo el tiempo, o que mengano tiene un ataque de GAS con “X” bajo. Parece algo normal y gracioso… pero en realidad, esconde un costado oscuro y triste.

    Pero qué es el G.A.S? Básicamente, es un trastorno obsesivo compulsivo clasificado como leve que se manifiesta como un deseo incontrolable por adquirir determinado equipo, que nace casi subrepticiamente y crece a medida que el afectado mira más y más fotos del equipo en cuestión. La compra compulsiva no se detiene y continúa en una espiral acumulativa de cacharros de todo tipo. No se puede determinar cuándo se inicia el proceso, de repente se lleva una existencia feliz con lo que se tiene, y de repente, comienza el vía crucis. No siempre el deseo por algo nace y crece hasta su concreción. Por lo general son oleadas obsesivas. Pasado el período crítico, el afectado suele volver a sus cabales por un tiempo. Los períodos se alternan y la vida continúa en ese vaivén de razón-obsesión. La playa de la razón es azotada una y otra vez por las olas de la obsesión. Pero como en toda obsesión, el afectado suele incrementar los síntomas a medida que avanza el tiempo. Cuanto más avanza el deseo, aparecen las palpitaciones, la ansiedad,el nerviosismo y los cálculos financieros para determinar fehacientemente cuándo se concretará la anhelada compra. Dichos cálculos generan un estado de ansiedad y expectativa tal que en casos avanzados provocan insomnio. Una vez concretada la compra, el individuo pierde el interés en ella y centra su deseo en otra cosa. El objeto adquirido es despojado de su subjetividad idílica y recatalogado como un trasto más. Pasa a formar parte del séquito de cosas que llenan la habitación juntando humedad y mugre, o puesto a la venta en alguna página de compra-venta de usados. Así, una y otra vez la persona afectada entra en un círculo vicioso de deseo-compra-decepción-venta de bajos, amplificadores, cajas, pedales, etc. Lo que ayer se deseaba y se anhelaba comprar, hoy ha perdido todo interés y ya no se desea, y paradójicamente, lo que sí se desea es venderlo! Pero este deseo de venta no está determinado por una decepción con el producto en sí, sino por la decepción de descubrir que dicho equipo no completó al individuo. No cubrió todas las expectativas puestas en él. La venta está ahora justificada por el ansia de hacerse del dinero para correr a comprar otra cosa que sí llene ese vacío interior. Influye mucho el hecho de que la persona afectada suele tener un profundo vínculo simbiótico-mimético con el artista al que admira y tiende a imitar. Esta conexión lleva a la persona a tratar de imitar al artista comprando cosas como si fuese el mismo artista. Es decir, busca desesperadamente conseguir equipos solo porque fulano usa ese equipo y no otro. Se llega así a las compras en el exterior y a las peregrinaciones interminables por negocios del ramo en busca de “X” producto en particular. Paradójicamente el G.A.S por lo general trae como consecuencia el acopio indiscriminado de toneladas de equipo barato y segundas y terceras marcas, que de seguro el artista imitado no tendría ni en su garaje. Ni hablar de que, sumados todos estos pequeños gastos, bien podrían haberse convertido en el equipo de primera línea que sí usa el artista en cuestión. Mi abuela diría que “la plata le quema en la mano” y por eso ni bien ahorra algo, corre al local a comprar lo que más se parece a lo soñado. Pero esto no es tan así, y el trasfondo es mucho más complejo. Es una forma de concretar rápidamente lo que se anhela. Aunque una parte del inconsciente sabe que es un cacharro más y no lo que realmente se quería tener. Hasta acá la generalidad de lo que ocurre con bajo a mediano presupuesto. Pero también puede suceder que se persiga por muchísimo tiempo algo, y se logre tenerlo, como un Fender por ejemplo, y al poco tiempo de sacarlo de la caja ya no emocione como antes. El afectado acumula cacharros y equipo de primera línea porque tiene un poder adquisitivo que se lo permite. En este caso, como en los otros, el denominador común es la insatisfacción.

    Analizando un poco…ya lo dijo Freud: DESEO LO QUE NO TENGO. LO QUE TENGO, YA NO LO DESEO. Y ahí creo que está la raíz del problema. El G.A.S es hijo de nuestra constante insatisfacción humana y nuestra permanente búsqueda de la “completud”. Hay algo vacío en nuestro interior, y ese algo suele tener una forma cambiante. Por lo que encontrar la pieza que llene ese espacio vacío en el rompecabezas del alma/psique es casi imposible de encontrar.

    Como se inicia todo? Bueno, casi no da aviso. De repente vemos alguna foto o nos topamos con algún comentario sobre algún bajo (O lo que sea, tomo acá como ejemplo un bajo). Ahí sin darnos cuenta se siembra la semilla que empieza a crecer y crecer. Por supuesto que para que dicha semilla crezca debe caer en terreno fértil, es decir un perfil psicológico propenso a eso (No padece G.A.S el que quiere, sino el que puede). El círculo comienza a cerrarse sobre sí mismo atrapando a la persona y ahogándola al punto de enfocar sus pensamientos a esa sola actividad. Cada vez que el afectado ingresa a internet, busca datos y más datos de ése bajo en particular. Y esa obsesión lo va llevando a casi no tocar el bajo que tiene, y que hasta ahora usaba. Solo ocupa su tiempo en mirar por internet el bajo que desea comprar. Lee catálogos, recorre foros, y tiene en favoritos todos los sitios de venta de usados en los que diariamente ingresa para ver cuánto sale tal o cual cosa. En su cabeza solo se escucha: “Bueno… tengo tanto. Sumando los sueldos de acá a unos meses tendré tanto más. Y como no alcanza, vendo un par de cosas y saco de ahí lo que me falta. Y listo!” Todo el día su mente se ocupa planificando y recalculando una y mil veces como acceder al objeto deseado. Y esa retroalimentación calculadora fagocita totalmente la voluntad de la persona hasta que se convence de que lo único importante es comprarse eso. Consumado es… El círculo se cerró sobre sí mismo. Y de esta manera se abandona el verdadero sentido que tiene la adquisición de algo, que es usar y disfrutar ese algo.

    Compro un bajo marca “X” porque me va a dar ese tono soñado. Pero cuando el GASeado lo tiene en sus manos, descubre que está bueno… pero no tanto, y rápidamente descubre un nuevo objeto de deseo. Otra cosa empieza a ser anhelada y el bajo “X” queda tirado en su estuche enfriándose en la noche de los tiempos, hasta que la vista se posa nuevamente en él, pero ahora, como moneda de cambio o trampolín para acceder a otra cosa. Hay personas que compran permanentemente bajos, pedales y amplificadores y los cambian, venden o modifican a las pocas semanas o meses! Otros, simplemente compran y acumulan. 

    La obsesión por modificar los instrumentos merece un punto aparte, pero conduce al mismo camino de insatisfacción permanente. Se compra un instrumento, y se le cambian micrófonos, cuerdas, cejilla, puente, circuitería, potenciómetros, trastes, etc, etc. Hasta que del instrumento original solo queda el mueble. Agotadas las modificaciones posibles… se lo vende. Y chau! Parece gracioso. Pero es muy triste para quien padece este trastorno, porque las cosas que podemos comprar son maravillosas en tanto y en cuanto las podamos disfrutar. El G.A.S impide este tiempo de disfrute, y lo transforma en tiempo de desilusión y frustración por la insatisfacción experimentada. Se cae en una etapa melancólica frustrante y de nueva búsqueda (muchas veces inconsciente).

    Es imposible escapar a la tentación a la que somos sometidos permanentemente desde todos los medios de comunicación. Pero hay que diferenciar lo que es un deseo normal y sano, de la espiral enfermiza del G.A.S.

    Analicemos nuestras acciones y pongamos un momento de reflexión y análisis de nuestras conductas y autoevaluemos nuestra historia en busca de indicios que señalen si estamos padeciendo de G.A.S.

    Y como determinar el punto en el que se cruza la raya de lo normal? Es muy relativo. Básicamente está determinado por la recidiva de insatisfacción. Quizás alguien tenga 5 o 10 bajos y los disfrute a todos y esté muy feliz con ellos. Bueno, es un caso de cuasi-coleccionismo. Y no está mal. De chicos coleccionábamos bolitas (canicas) en una bolsa. Teníamos la lechera, la pinina, la fideo, el acerito, el bolón, etc. Todas eran importantes y lo lindo era sacarlas de la bolsa solo para verlas. Y por qué elegir una sola?… Me quedo con todas! De grande, alguien puede hacer lo mismo con los bajos. Tengo muchos porque me gusta tenerlos, y los disfruto. Excelente! No hay frustración. Hay disfrute. Esto marca una separación del coleccionista (que puede ser o no bajista) y el afectado por el G.A.S. También un músico profesional tiene que estar bien equipado para responder a determinado sonido según el estilo de música que le toque interpretar en determinada actuación y debe equiparse bien para eso. Y por que uno no puede hacer lo mismo? Por qué no se puede tener un abanico de posibilidades al alcance de la mano si se quiere y puede hacer? Y yo no veo nada de malo en tener cosas buenas y disfrutarlas. El tema pasa por disfrutarlas.

    Hay gente que tiene una casa amplia que le permite tener decenas de instrumentos y equipos sin afectar su vida. Pero si por tener muchos bajos hay que sacrificar a la familia ocupando medio dormitorio ya hay un problema serio.

    Lo mismo con el presupuesto familiar. Una estrella de rock internacional puede gastar miles de dólares comprando cosas que no necesita y no le va a doler el bolsillo. Pero si el ataque de G.A.S es padecido por el asalariado promedio se produce un clima de tensión familiar, producto de que el resto de la familia ve como dicho individuo se gasta lo que no tiene en “pavadas”. Incontables matrimonios se fueron al tacho culpa de GASeados crónicos. Ni hablar de lo tentadoras que son las ventas con tarjeta y en cómodas cuotas! Se llega al extremo de vender el auto o canjearlo directamente por un bajo o lo que se anhele en ese momento!

    Obviamente el G.A.S es fomentado y minimizado por las compañías fabricantes de equipos. A ellos les conviene tener ejércitos de compradores compulsivos esperando por sus productos y alimentan sus sueños con bombardeos constantes de publicidad gráfica de todo tipo. Signatures de aquí y signatures de allá, que tientan a mas de un GASeado a querer sonar como algún artista famoso.

    Una vez que el G.A.S entra en nuestras vidas, es muy difícil sacarlo. Es como una adicción. Pero el reconocer que en nuestra vida hay un problema es ya un comienzo. Y es posible dar ese primer paso hacia la recuperación que es verse como en un espejo reflejado en el padecimiento de otro.

    Como consejo a quien padece de G.A.S puedo decir que te pares en la puerta de tu habitación y mirés lo que tenés. Mirá y hacé un inventario mental de todo lo que tenés. Los equipos son solo herramientas. Herramientas para hacer algo con ellas. Y pensá qué es lo que estás haciendo con ellas.

    Un jardinero necesita solo una pala y un rastrillo para labrar su jardín. De seguro uno de cada uno alcanza. Cada herramienta para su función. Pero lo mas importante para el jardinero será como se ve finalmente el jardín. El pensamiento rector debe ser ése. Y si el jardín es un potrero, y el jardinero está enfrascado en tener 3 palas, 5 rastrillos, 4 carretillas, etc… estamos en un problema! Con los bajos pasa lo mismo. Todos suenan distinto y se ven distinto! Miles de modelos, formas, colores y marcas! Fuáh!  Pero si analizamos y nos centramos en “nuestro sonido” o el sonido al que queremos llegar, vemos que no hace falta mucho. Para sonar como tal o cual bajista, tengo que ver que usa tal o cual bajista. E ir y comprarlo si me da el cuero o comprar lo mas parecido a eso que importen de chinolandia. Pero no mas. Mirá a donde querés ir. Y trazate un camino para llegar ahí. Y no te desvíes de ese camino. Cuantos más bajos se tiene, menos se disfruta de cada uno. Y también hay que limpiarlos y mantenerlos, porque un bajo muerto en un estuche no dura mucho. El propósito de tener un bajo es ser un bajista! Y eso implica horas de estudio y ejecución con el instrumento! Compremos lo mejor que nuestro bolsillo nos permita, y disfrutémoslo!

    Espero les sirva! Saludos a todos!

    • crissands
      over 3 years atrás

      yo estoy metido en un foro en ingles y ahi la conoci, al principio no sabia de que hablaban pero ahora se que es algo que como musicos, todos sufrimos o sufriremos en algun momento jajaja

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